14. Desquiciado por una belleza angelical
Dentro de un galpón a oscuras, de madrugada, alineados unos hombres alrededor del recinto, se escuchan doloridos quejidos que salen de tres hombres sentados con las manos atadas. Magullados, golpeados y sangrando. Nadie dice nada ante la tortura a la que son propiciados.
Una tortura hecha personalmente por Gerald.
Manchando su camisa blanca, parte de su rostro, no se había visto tan frenético y ansioso, sin aminorar las consecuencias de sus actos que es sencilla; ningún castigo es merecido sino