11. Desconfiando
Con las manos temblorosas, Scarlett deja el bolígrafo al lado del papel. Le cuesta mirar hacia arriba. Su respiración baja y sube y el malestar que no había experimentado todo éste tiempo a la llegada aparece. Scarlett sube la mirada, alerta.
Gerald tiene las manos entrelazadas, a la espera de algo que Scarlett no sabe. Por esa razón la tensión entre los dos acrecienta, el instante se detiene cuando ambos se dan cuenta de algo. No sólo los bebés los unen.
Ahora está claro: ahora es Scarlett de