17. Marianné convulsiona
En la habitación de Remo, la tensión se podía sentir en el aire con cada segundo que pasaba.
— ¿Cómo la ves? — preguntó el doctor desde la puerta del baño.
Remo negó con la cabeza.
— Parece reaccionar por segundos, pero es todo. Sigue muy caliente y está temblando.
El doctor comenzó a preocuparse seriamente. Fuera seguía lloviendo. No había forma de trasladarse a la clínica con aquella tormenta. Aquella habitación y sus instrumentos médicos era lo único con lo que contaba.
— Hay que bajarle