El café que Karla eligió estaba deliberadamente ubicado en territorio neutral: ni cerca de la casa de Maxton ni del apartamento que compartía con David, sino en un barrio intermedio donde ninguna de las dos tenía historia. Era uno de esos lugares genéricos con paredes color beige y arte abstracto barato colgado en ángulos que pretendían ser sofisticados pero solo lograban ser incómodos de mirar.
Perfecto. Nada de este encuentro debía ser cómodo.
Karla llegó quince minutos temprano, ordenó un ca