Esmeralda
Tomaba el sol en el patio de la gran casona que mi padre tenía cerca de Sinaloa. El último mes me había mantenido aquí, sin dar muchas explicaciones, sin necesidad de volver a Nueva York, pero en contacto constante con mis amigas y mi hermano. Sabía que mi regreso debía ser lento, pero ahora había asuntos pendientes en cuanto a nuestra sociedad y mi hermano me necesitaba cerca, tal como él lo había manifestado.
Por otro lado, mi padre, Rogelio, estaba muy a gusto conmigo en sus dominio