El cuarto de baño de aquella vieja casa se sentía cada vez más angosto.
Las paredes de azulejos opacos y agrietados en varias partes, la bombilla del techo que brillaba con una luz tenue, el lavabo con el espejo roto en la esquina superior derecha y el olor a jabón barato que aún flotaba en el aire... todo parecía cerrarse sobre Bella, dificultándole cada vez más la respiración.
Aún sostenía la prueba de embarazo en la mano.
Dos líneas rojas.
Positivo.
Estaba embarazada.
El primer sentimi