Las semanas transcurrieron desde aquel primer encuentro entre Lucas e Isabella en la cafetería del campus. El clima comenzaba a mudar, dejando atrás la frescura primaveral para dar paso a la calidez del verano. Los árboles alrededor de la universidad lucían cada vez más frondosos, las flores florecían en matices encendidos y el espíritu de los estudiantes se reavivaba ante la inminencia de los exámenes finales.
Sin embargo, para Lucas, la llegada del verano se sentía como una carga cada vez más