Esa mañana, Isabella despertó mucho antes de lo habitual. El sol ni siquiera había despuntado por completo cuando ya se encontraba en la cocina de su pequeño departamento, afanada en preparar algo especial. Anhelaba hacer algo diferente aquel día. Algo capaz de ablandar el corazón de Lucas. Algo que consiguiera que aquel hombre enigmático la mirara con otros ojos.
Isabella abrió el refrigerador y extrajo las frutas frescas que había comprado el día anterior: manzanas rojas y brillantes, uvas ve