Esa noche, tras sumirse Lucas en un profundo sueño en su habitación, Christian y Bella se acomodaron en la terraza posterior de la casa. La atmósfera nocturna se percibía apacible y serena. Las tenues luces del jardín proyectaban un cálido resplandor dorado a su alrededor, urdiendo un ambiente romántico y acogedor. La brisa nocturna soplaba suavemente, trayendo consigo la fragancia de las flores en pleno esplendor. Las estrellas centelleaban en el firmamento azabache, como si también festejaran