Asher y Birk desde sus asientos miran la paliza qué le da el gigante lobo al actual alfa.
—Estoy seguro que ese lobo hasta a usted le daría una paliza.
Dice Birk mientras observa como Iván se rinde ante el lobo furioso de ojos rojos.
—¿Eso crees?
Pregunta Asher alzando las cejas y Birk asiente.
El gigante lobo se acerca gruñendo ante los dos hombres y con un fuerte aullido ambos hombres se arrodillan ante su fuerte aura automáticamente.
—¿Cómo es esto posible? ¡Pero si soy el alfa de los