LUCIANA:
Luego de haber planeado todo, nos retiramos a descansar ya que mañana será un día muy difícil.
La señora Ana nos asigna una pequeña habitación para mi y Andrew y yo feliz de que por fin podamos estar solos.
—Al fin solos… Ven aquí.
Le digo llamándolo con el dedo y Andrew se acerca a mí con una hermosa sonrisa en los labios.
—¿Qué desea mi reina?
Pregunta con voz ronca y rodea mi cintura con sus grandes brazos.
—Te deseo a ti dentro de mí… Y comiéndome entera.
Le susurro al oído entrela