Mundo ficciónIniciar sesiónEl reloj sobre la mesita de noche ya marca las cuatro de la mañana y yo aún no he podido ni tan siquiera cerrar los ojos. Mi cabeza no hace más que crear más y más situaciones incómodas. Mi mente está demasiado activa y la tensión de no saber si Sam sigue fuera me está carcomiendo los nervios. Cuando dejó de aporrear la puerta, tampoco supe si se había marchado, dado que no escuché pasos ni nada similar.
Busco una nueva posición y termino boca arriba, tamborileando con los dedos sobre m







