—¿Le puedo ayudar en algo, señor? —pregunta Héctor sabiendo perfectamente que no lo puede ayudar, pero por amabilidad le pregunta.
—Iré a mi guarida —dijo, pues es un lugar especial para Maximus en la empresa, una pequeña habitación donde se encierra cuando está muy estresado.
—Pero señor… —Héctor lo detiene con sus palabras.
—¿Qué, Héctor? —pregunta Maxi de mala manera.
—Tiene una reunión, está por empezar —le recuerda y Livingston tensa su mandíbula.
—10 minutos —dijo y se marcha a