EMILY
En la discoteca de Mia, las luces parecían ratones que rebotaban por doquier. Emily se quedó observando como chocaban entre ellas. Al parecer, ya había rechazado a todos los galanes, pues ya llevaba una hora esperando a su pareja. Encima, su amiga no se encontraba en el país; seguía escondiéndose por la situación. Ella pronto le comunicaría todo para que saliera de su escondrijo.
—Si hago eso, Ximena también podrá salir y perderé toda esperanza con mi príncipe imprudente. Lo mejor será de