Como era de esperarse, el típico movimiento de seguridad del hombre ya esperaba por él, Diane amaba la medicina, por ende quizás trabajar en el Sanatorio más prestigioso de Italia sería bueno, sus pacientes eran tan ricos como los ocupantes del Titanic, pero nunca había aspirado a un puesto en dicho Grupo de Medicina, de hecho ni siquiera Aylen le había mencionado absolutamente nada acerca de ello, pero allí estaba.
Cuando el chófer del Vehículo había puesto en marcha el rodado el interior de l