Temperace, no tenía ni idea que su Alfa estaba preparando todo para su sorpresiva boda, ella atendía a los cachorros como siempre, con mucho cariño y con profesionalismo, le parecían adorables, muchas veces desvalidos, algunos habían quedado huérfanos, otros con un solo padre o madre, la bella doctora le daba demasiada pena
— El Alfa, se había encargado de que le llevaran un aperitivo a media mañana a su luna, le servía de mucho que ella estuviera entretenida con atendiendo las heridas de los c