El despacho había quedado desordenado, la plática entremos dos hermanos Alfas, había sido intensa, se habían dicho las verdades a la cara, los dos eran lobos honorables, con una reputación intachable, leales a sus manadas y a sus convicciones
— Escucha, André, debes olvidarte de esos sentimientos que guardas por mi luna, ella ahora es tu cuñada, y es así como debes verla, solucionaré lo de la Valquiria Priscila, lo más pronto posible para tranquilidad de todos, sobre todo para que mi Temperace,