Por la mañana siguiente, al despertar, Rebecca tomó la decisión de viajar a Nueva York y quedarse con los gemelos. En aquel momento, deseaba que todo lo que había sucedido fuera una terrible pesadilla y que su familia estuviera reunida de nuevo, pero esa realidad parecía tan lejana e inalcanzable.
Mientras tanto, Alex aprovechó los momentos en los que Rebecca estaba con los niños para reorganizar su vida. Compró un apartamento cerca de la casa de Samantha y André, asegurándose de estar siempre