Después de dos increíbles semanas de luna de miel, Alex y Rebecca regresan a casa, siendo recibidos calurosamente por la emocionante alegría de los hijos.
– Estaba muriendo de ganas de verlos, mis amores. – Afirma Rebecca, abrazando tiernamente a los niños.
– ¿Mamá, vamos a jugar? – Pide Olga, extendiendo los brazos hacia ella.
– Vamos a jugar por la tarde, princesa. Deja que mamá descanse unos minutos. – Declara Alex, tomando cariñosamente a Olga en brazos, evitando que Rebecca la sostenga. – R