Mundo ficciónIniciar sesiónDespués de haber sido engañada, Gia decide darle una oportunidad a Santino. Pero una vez más él usa la manipulación y la persuasión. Para presionarla y que acepte casarse con él. Algo que le hace dudar acerca de sus verdaderos sentimientos, y buenas intenciones. La incertidumbre de no saber como actuar, hace que en la noche de bodas ella se marche, dejando a Santino un tanto confundido por su actitud, y también dudando del amor que Gia dice sentir por él. Por tal motivo, le deja espacio para que aclare un poco sus sentimientos. Durante el tiempo que estuvo fuera, Gia acepta que está completamente enamorada de su esposo. Pero el día que decide regresar, una de sus amigas le comenta que ha visto a Santino en redes sociales con otra mujer. Algo que ella de manera inmediata comprueba, los celos y el sentirse traicionada de nuevo por él hacen que no quiera volver a Italia, y asegura que si lo hace es solo para firmar el divorcio. Una noche, después de aceptar una muy buena propuesta laboral, recibe una llamada de su hogar en donde le informan que su Nono está enfermo, y que tiene que estar con él de manera inmediata. Gia entra en una lucha de sentimientos encontrados, dudas y la presión por parte de su abuelo. Quien le hace saber que está a punto de perder su herencia, si en tres meses no soluciona su situación sentimental con su esposo. El amor que Gia siente por Santino está presente, pero de lo que no está segura es que si entre besos, caricias, pasteles y chocolates serán suficientes para olvidar lo pasado y volver a confiar en él.
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ANGÉLICA PLAZA.
Título: ENTRE CARICIAS Y CHOCOLATES.
Idioma: Español.
App: Disponible: BUENOVELA.
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Está de más decir, que todos los personajes y los lugares en donde se desarrolla esta historia no existen, son completamente ficticios. Cualquier parecido a la realidad, o persona viva o muerta; es pura coincidencia. También recordarles que cada uno de estos capítulos ha sido escaneado por un programa anti-plagio, de alta calidad y excelentes recomendaciones. No puedes obtener, ni solicitar el archivo P*F; ya que hasta el momento no existe. No contribuyas a la piratería; te recuerdo que es considerado como un delito informático, y puede ocasionar cargos legales.
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NOTA: ESTA HISTORIA NO HA PASADO POR PROCESO DE EDICIÓN.━━━━━ ∙ʚ♡ɞ∙ ━━━━━ Entre caricias y chocolates ━━━━━ ∙ʚ♡ɞ∙ ━━━━━ CINCO MESES DESPUÉS… El ambiente estaba cargado de risas y alegría. En la sucursal principal de la cadena de restaurante L'amore è dolce, había un revuelo entre los empleados, y propietarios. Pues era la degustación del nuevo menú, se había invitado a críticos de la gastronomía nacional e internacional. A varios periodistas renombrados del país, tres influencers internacionales, y a amigos y allegados de la familia Greco Fontano. Se escuchaban en los pasillos los pasos del personal corriendo de un lado a otro. En la cocina, el resonar de los utensilios cuando caían en el fregadero. Los nonos Enzo y Alonzo dando órdenes a diestro y siniestro, la nona Nicoletta dándole un ojo a todos, para que no se escapara ningún detalle. Hubo un momento en el cual Santino les había propuesto que tomaran la mesa de la esquina y que juraran tómbola, porque lo tenían al borde de un colapso nervioso. Ese era un proyecto único y exc
━━━━━ ∙ʚ♡ɞ∙ ━━━━━ Entre caricias y chocolates ━━━━━ ∙ʚ♡ɞ∙ ━━━━━ —¡Te amo, Santino! El rostro de Santino resplandeció y cubrió sus labios con los suyos de nuevo, y los giró cambiando de posición, dejándola en ese momento sobre su pecho. —También te amo. Se quedaron unos minutos de esa manera, abrazados. Todavía envueltos en la burbuja de la pasión. —¿Sabes? —Santino rompió el silencio, jugando con un mechón de su cabello, dijo: —Tengo hambre. Gia soltó una carcajada. —Tendrás que pedir una pizza, porque no pienso cocinar. Aquella intimidad, ninguno la cambiaría por nada. —De acuerdo —Santino la movió de manera delicada, y se levantó, buscó un pantalón de chándal que estaba doblado en uno de los sillones frente a la cama y se lo puso—, voy por el móvil para hacer el pedido. —Me daré una ducha entonces. Minutos después, Gia iba caminando hasta la sala con un peine en una mano y su teléfono celular en la otra, chequeando el itinerario de su viaje. Se encontró a Santino
━━━━━ ∙ʚ♡ɞ∙ ━━━━━ Entre caricias y chocolates ━━━━━ ∙ʚ♡ɞ∙ ━━━━━ El razonamiento en Gia, se perdió. Porque en ese momento solo importaba las olas de placer que estaban recorriendo su cuerpo, y que la hacían temblar de anticipación. El conocimiento de ese hecho, hizo que Santino se alejara un poco, hasta quedar a horcajadas sobre ella. Su mirada quedó fija en sus turgentes pechos, acarició cada uno suavemente con su dedo índice. —Esto es lo más hermoso que he visto —dijo con voz gutural en el instante que el pezón se hinchó y la aureola que se arrugó al contacto. Para Gia era una dulce tortura, porque necesitaba más. Él lo sabía, por eso amasó los sensibles globos, tomando su peso. Sus grandes manos los cubrían perfectamente. A ella no le quedó de otra que arquear su espalda, ofreciéndose más a él. —¡Oh, sí! —gimió Gia. —Mmm me gusta lo que veo —su voz estaba cargada de deseo—. Tenerte de esta forma es un regalo de los dioses romanos para mí. —San-ti… —pronunció su nombr
━━━━━ ∙ʚ♡ɞ∙ ━━━━━ Entre caricias y chocolates ━━━━━ ∙ʚ♡ɞ∙ ━━━━━ Antes de despedirse, Enzo se acercó a su nieta. —¿Gia? —Dime, nono Él dio un suspiro, y Gia sonrió. Su nono siempre fue su héroe, su rey. Para ella, el hombre más sabio, no podía juzgarlo simplemente por querer ayudarla a su manera. Era cierto que se sintió de nuevo manipulada, pero las dos veces que lo había hecho, los resultados fueron mejores que los esperados. —Sé que te herí de nuevo —la voz del hombre mayor era baja—, lo siento. Esas eran las palabras que apaciguaban el corazón de Gia. —Nono… —Escucha… —le pidió—. A veces se me olvida que has crecido, que eres independiente, y que ahora eres una mujer casada. Prácticamente, no me necesitas y eso para mí no es fácil de aceptar. Gia sonrió, su abuelo era su adoración. —¿Cómo puedes decir eso? —no pudo evitar acercarse un poco más para abrazarlo—. Eres una de las personas más importante en mi vida, eres mi única familia. —Oh, cariño —negó Enzo con l
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