—¿Cómo es posible...? Yo...
—no acepto un NO, por respuesta, señorita Campabell. Sé perfectamente quién es usted
—¿Acaso investigo mi vida?— Ada está sorprendida
—un hombre como yo, siempre debe estar un paso adelante. Señorita Campabell, no le demos más vueltas al asunto. Usted necesita de mi poder
—si usted averiguo mi vida, señor Grey, creo que también sabe que no soy una mujer que depende de un hombre
—en este caso, sí— Grey se cruza de pierna demasiado varonil, y Ada abre sus ojos