—¡No!— exclamó y retrocede un paso por lo tanto Alessandro esboza una sonrisa maligna, a él le encanta que le tengan miedo de hecho de eso se alimenta para seguir haciendo el mal para sentirse poderoso
—¿No?— frunce el ceño y Bianca mira a su madre
—puedes llevarme a tu habitación— interviene Sonia ya que Bianca cuando no quiere ceder a algo es repelente y no quiero hacer enojar a Alessandro
—¿Usted?— miran Sonia con desagrado —a mi me gusta comer platos exquisito de calidad, jamás te tocaría