—no, no te dejaré sola— Bianca mira a los lados. Jamás se había sentido tan vulnerable como en este momento
—mas te vale Bianca y para poder salir de esta vida inmerecida tenemos que estar juntas ¿Estás o no estás conmigo?— pregunta mirándola con desdén
—lo estoy, madre...— baja su mirada —tengo mucha hambre— susurra
—te aguantas, eso te pasa por abortar al heredero de Jacobo. Ahora cambia tu actitud y vamos a un restaurante quizás algún idiota caiga y nos pague todo lo que vayamos a comer