OLIVIA.
—Está bello el vestido, pero me gustaría saber qué llevas debajo. Quítatelo.
Me quedé en seco bajo el umbral de la puerta.
Mis pensamientos se paralizaron. Creí que me había quedado muda.
«¿Qué me acaba de decir?»
—¿Qué dijiste?
Se echó a reír.
Tomó mi mano y me abrazó, suspirando, respirándome profundo y dándome un beso increíblemente espectacular, acariciando mi trasero cubierto por la pegada tela rosa hasta tenerse al darse cuenta que era totalmente escotado en la espalda.
—Oww… Para