CARLOS.
«Ahhh…, con que él, es el ex».
Debo confesarlo ahora, por dentro me estaba riendo. Y por supuesto, era mejor que lo hiciera, mucho mejor reír que sentir celos.
Un tanto divertido por la situación, le tuve que decir unas cositas al tal Alonso de pacotilla.
—¿Eres su ex? Vaya, genial. Me alegra que por fin hayas encontrado el camino hasta este restaurant.
Creo que mi sonrisa y mis palabras casi hacen desmayar a Olivia y sé que también encabronaron un poco al idiota que tenía de frente, qu