CARLOS.
Graterol se sirvió un whisky en las rocas y luego otro para mí, dándomelo, mientras nos sentábamos al rededor de su escritorio.
—Pensé que Darwing estaría acá —mencioné, dándole un trago a mi bebida.
—Sí, hubiese sido bueno, pero debe viajar mañana. Y lo prefiero así, que él se encargue de esa presión de los viajes, yo no sirvo ya para eso.
—¿Ya no te gusta viajar? —pregunté con una cota de diversión, sabía que su vida eran los negocios y los viajes.
—Ya estoy muy viejo..., pero bueno,