Punto de vista de Luis
Apretando los dientes mientras apretaba y desabrochaba los puños, caminaba por la sala de estar de un lado a otro como un animal atrapado.
Mis pasos resonaban ruidosamente contra el suelo de mármol, cada paso raspando mis nervios.
Las cortinas estaban medio cerradas, dejando entrar cortes de luz de la tarde que atravesaban la habitación como acusaciones.
Mientras me movía, podía sentir los ojos sobre mí.
El de Amada, cauteloso y preocupado, y el de Sánchez, agudo y calcul