Punto de vista de Mateo
En cuanto Julio terminó de contarme cómo empezó todo con Luis, algo dentro de mí se quebró.
Mi reacción no fue ruidosa ni explosiva, fue silenciosa, y eso era mucho más peligroso.
Era el tipo de ira que se instalaba en lo profundo de mi pecho y se propagaba lenta y deliberadamente, como veneno en el torrente sanguíneo.
El tipo que reorganizaba los pensamientos, agudizaba la concentración y despojaba las emociones hasta su núcleo más puro.
No hablé enseguida porque si lo