Punto de vista de Julio
La luz del sol que se colaba por las persianas me dio de lleno en la cara, haciéndome entrecerrar los ojos y gemir.
Haciendo una mueca de dolor, me giré de lado, protegiéndome los ojos con el brazo, pero no sirvió de mucho.
—Ya estás despierto —dijo Luis desde el espejo, con su reflejo impecable como siempre. Ya estaba vestido para ir a trabajar y se ajustaba la corbata con meticulosa precisión.
Incluso con movimientos casuales, seguía pareciendo sacado de la portada de