Punto de vista de Julio
Después de que Luis dijera esas palabras que no entendí, me quedé un momento mirándolo respirar.
Ya se había sumido en ese sueño profundo y sin sueños que solo el alcohol podía provocar.
Su brazo colgaba del borde de la cama, el cuello de su camisa ligeramente torcido y su rostro reflejaba cansancio.
Exhalando, suspiré y lo arropé con la manta.
Entonces, al darme cuenta de lo reseca que tenía la garganta, decidí tomar una botella de agua antes de acostarme.
La casa estaba