Punto de vista de Julio
La expresión en la cara de Amada estaba equivocada, eso fue lo primero que noté cuando se acercó a nosotros.
Mientras la seguíamos por el pasillo, no me perdí cómo sus labios estaban presionados en una línea delgada, cómo sus hombros estaban rígidos y cómo se negó a mirarnos a cualquiera de nosotros.
La calidez que me había mostrado todo el día, las sonrisas forzadas y los toques tranquilizadores, todos habían desaparecido.
En su lugar había algo afilado y quebradizo, co