Punto de vista de Julio
Todos se quedaron atónitos ante la repentina reacción, pero nadie dijo ni una palabra.
Al principio intercambié miradas con Amada y solo pude ver confusión. Luego, miré a Mateo, que tenía una expresión indescifrable.
Como nadie dijo ni intentó decir nada, seguí a Luis, asegurándome de mantener una distancia prudencial.
Sentía las piernas pesadas, como si cada paso me acercara a algo que no quería oír ni afrontar.
Luis no miró atrás, ni una sola vez, mientras caminaba hac