Justicia equivocada. Capítulo 31. Consecuencias irreversibles.
Payton salió disparado de la habitación, sin bañarse, sin arreglarse, parecía un vagabundo. Bajó las escaleras de dos en dos, ignorando el mareo y las náuseas provocadas por el alcohol.
Su mente era un torbellino de pensamientos y emociones contradictorias, pero un objetivo claro se imponía sobre todo lo demás: tenía que sacar a Beatriz de la cárcel.
—¡Giullette! —gritó, su voz ronca por la falta de uso—. ¡Llama al abogado ahora mismo!
La mujer apareció rápidamente, con el teléfono ya en la man