Justicia equivocada. Capítulo 10: Hombre obsesionado
La mirada de Beatriz se endureció y su paciencia se agotó.
—¿Es en serio que me estás reclamando eso?, espetó, con incredulidad en sus palabras.
La mujer, de pie ante ella, con una mueca de desprecio, ¿realmente creía que podía hacer que Beatriz se acobardara? Después de enfrentarse al señor de la casa, cuyo aspecto infundía respeto y temor, aquello no era nada.
Había rozado el peligro, bailado con el peligro mismo; una simple subordinada no le aceleraría el pulso.
Colocando con cuidado al n