Capítulo 114: El umbral de un nuevo comienzo.
El revuelo de satén y encaje se calmó cuando la madre de Tanya colocó el último broche de perlas en el pelo de su hija.
—Estás lista… tan bellísima como yo —dijo su hermana gemela con una sonrisa, visiblemente conmovida.
—Mi padre quedará sin aliento al verte —pronunció Eletta que había llegado ese mismo día.
Entretanto, Taylor, la madre de Tanya, con las manos juntas en señal de orgullo, observaba a la más pequeña de las gemelas. Sus ojos brillantes, de lágrimas no derramadas, asintió con la