Anne lo miró sorprendida. Era un hombre duro, algo cínico. Jamás habría esperado que sintiera interés alguno por una cría de búho.
-¿Qué te pasa?- preguntó él.
-Nada.
El se detuvo y la obligó a pararse.
Dime lo que te pasa.
-nada, de verdad. Simplemente que jamás habría imaginado que te interesar la vida animal.
-¿No?. ¿Y cómo imaginas que soy?- preguntó el. ¿O quizás sería mejor que no te preguntara eso para que no tuvieras que mentir?
Anne se sorprendió del tono de la pregunta. Había, como si