Miranda
El auto se detiene después de dos horas en medio de un bosque—Ven.— Le dice el bajando, y ella niega con la cabeza.
—Miranda por favor, debo regresar para no levantar sospechas.— le dice el
—No quiero.— Le responde ella.
—Miranda ellas no solo quieren que vayas a la cárcel, se que te van a matar apenas llegues debes confiar en mi.—. Le dice él.
—No puedo.— Le dice la rueda los ojos y la carga como un costal de papas a pesar de su pierna afectada.
—¡Suéltame maldito!— Chiila y el le da un