Miranda al fin logra tener unas horas de sueño decente después dl revolcón que le metió su marido…
El olor del impregnado en las sabanas es algo exquisito para ella, pero se sobresalta al escuchar a alguien tocar la puerta con fuerza…
Baja las escaleras con temor poco a poco y se muerde los labios nerviosa consiente que la persona que toca la pierna, no puede ser Marco ni Darién, porque ellos cargaban las llaves de la cabaña.
Camina lo mas silenciosa que puede a la cocina con el teléfono en la