Miranda Ferrer
Todo lo que estoy viviendo parece irreal, como si lo estuviese viendo a través de una película de terror, las esposas en mis manos, los periodistas y una multitud gritando a coro todo tipo de insultos.
— ¡Asesina, M*****a, perra!, y otras tantas cosas más originales aun.
— ¡Camina, no tengo todo el tiempo del mundo!— Grita el policía detrás de mí, empujándome, el dolor en la pierna no me permite ir más rápido.
—No pronuncio una palabra, no suplico, sé que no tendrán piedad de mi,