Cuando Miranda logra abrir los ojos, lo primero que ve frente a ella es a Alex, su pequeño hijo tomándole la mano.
— ¿Mama?— Susurra el, emocionado.
Miranda sonríe y tiene ganas de llorar –Hija no sabes lo preocupados que estábamos por ti. — Suelta con voz quebrada el padre de Miranda.
— ¿Cuánto tiempo?— Cuestiona Miranda sin poder terminar la frase, pronunciar cada palabra es un calvario, siente que tuviese arena en la garganta.
—Dos días. —Responde el señor
—Mama te extrañe mucho. — Gimotea e