Pasa la semana, y el señor Hill se recupera lentamente…Cuando le dan de alta todos se van a la mansión Ferrer
—Aquí estarás bien, lo prometo. —Le dice de forma amorosa Miranda a su padre y apenas ve a Darién le voltea los ojos.
— ¿Me puedes traer un poco de jugo de naranja?— pregunta el.
—Yo misma te lo preparo, ya vuelvo. — Le responde ignorando a su esposo.
La cara de Darién parece un poema, no puede disimular lo mucho que le perturba la situación que está viviendo con su esposa.
Ya no hay un