—Prisionero 3027, tiene una visita.— Le informan a Martha, abriendo las rejas de la puerta
—¿Mi hijo?— Cuestiona emocionada.
—Camine y lo averigua, por algo es que en estos meses que usted ha estado en prisión, no ha recibido visitas, aproveche el tiempo, solo tiene veinte minutos.— Informa el guardia.
Martha es esposada al momento de salir de la celda, avanza en silencio a través de los pasillos oscuros y malolientes de la prisión.
—¡Perra, m*****a, asesina!—Gritan desde su celda varias reclusa