La mayor parte de la familia se había reunido en la sala para conocer los resultados del examen de admisión.
El ambiente estaba cargado de nerviosismo.
O, mejor dicho, de los nervios de Nicolás.
El joven caminaba de un lado a otro mientras se mordía las uñas. Sentía que el corazón estaba a punto de salírsele del pecho.
—¡Ya, Nicolás, cálmate! —dijo Gaela, comenzando a perder la paciencia—. Si no ingresas esta vez, lo intentarás en la siguiente.
Nicolás ni siquiera reaccionó.
Solo giró lentament