Mundo de ficçãoIniciar sessãoEl amor es parte de la vida misma y para Tamary Jencli significa los latidos en su corazón, pero la traición de quien creía el amor de su vida la llevo a tomar decisiones respecto a su vida, aclarando su atormentado corazón que tenía a alguien más, para amar, quizá sea un amigo de la vida, quien le devuelva las ganas de soñar y una obsesión dejara con el alma triste a más de una persona.
Ler maisGaela llegó a la Escuela Naval con el corazón latiéndole tan fuerte que parecía querer escapar de su pecho.La emoción se reflejaba en cada paso que daba.Era el primer día de la vida que ella misma había elegido.Sonrió sin poder evitar recordar la conversación que había tenido con su familia apenas unos días antes.—Mi pequeño rayo de sol... ¿no podrías estudiar algo un poco más... normal? —preguntó Anghelo por enésima vez, observando a su hija con evidente preocupación.Gaela soltó una pequeña risa.Aquella conversación ya la habían tenido demasiadas veces.—Papacito hermoso... la Marina sí es algo normal. Todos los años se gradúan cientos de jóvenes.Anghelo negó con la cabeza.—No hablo de eso, princesa. Hablo de cuando te envíen a una misión y desaparezcas durante meses. ¿Qué voy a hacer sin saber de ti? Tu madre llorará todos los días.Tamary, que estaba leyendo unos documentos en el sofá, levantó la vista y sonrió divertida.—No me metas en tus dramas, Anghelo.Él la miró ofen
Volver a verla...Regreso — Año 3Seguías igual de hermosa,igual de imposible también.Y descubrí que tres inviernosno pudieron vencer este amor.Regresar al mismo lugar donde ella seguía existiendo fue suficiente para que nuevas palabras nacieran en su corazón. Después de tres años, la inspiración volvía a abrirse paso entre todas aquellas emociones que había intentado esconder.Su canción aún no estaba terminada.Adrián regresó junto a sus compañeros, quienes lo esperaban con sonrisas cargadas de curiosidad.—¿Ella es la musa de todas tus melodías? —preguntó uno de ellos con una sonrisa traviesa.Adrián tomó aire antes de responder.—Es Melani.Su respuesta fue tan simple que solo consiguió despertar más preguntas.La misma compañera que minutos antes lo había abrazado sonrió divertida.—Melani... melodía. Ahora todo tiene sentido.Las carcajadas no tardaron en aparecer.Adrián negó con la cabeza.—Ya fue suficiente. Me voy.—Ni hablar —contestó otro de sus amigos sujetándolo del
El auditorio se encontraba completamente lleno. Familiares, profesores, músicos invitados y representantes de importantes orquestas esperaban el inicio de la ceremonia de graduación.El director de la Guildhall School of Music & Drama caminó hasta el atril con paso firme. Esperó unos segundos hasta que el murmullo desapareció por completo y el silencio inundó el recinto.Entonces comenzó a hablar.—Queridos graduados, distinguidos maestros, familias e invitados. Hoy no solo celebramos el final de una etapa académica; hoy celebramos el nacimiento de artistas que, desde este momento, llevarán la música a diferentes rincones del mundo.Recorrió el auditorio con la mirada antes de continuar.—Una escuela puede enseñar técnica, disciplina y conocimiento. Podemos enseñar armonía, contrapunto, composición, dirección orquestal e interpretación. Podemos perfeccionar el oído y corregir cada error de una partitura. Pero existe algo que ninguna institución, por prestigiosa que sea, puede fabricar
Los rumores no tardaron en extenderse por toda la escuela.Al principio, Adrián decidió ignorarlos. Nunca le había interesado lo que la gente decía de él. Sin embargo, todo cambió cuando aquellos comentarios cruzaron el océano y llegaron a los oídos de la única persona cuya opinión realmente le importaba.Su hermana menor lo llamó apenas pudo.—¿Adrián...? ¿Ya tengo cuñada?Él soltó una carcajada.—No, señorita Oficial. Eso déjaselo a esos locos de Nicolás y Alejandro, que ya hasta te hicieron tía.—Mmmm... dicen otra cosa.—Gaela...Ella sonrió con nerviosismo.—Bueno... Melani me escribió.El rostro de Adrián perdió toda expresión.—¿Qué dijo?—También me llamó, pero estaba en clases y no pude contestarle.Adrián guardó silencio unos segundos.—¿Solo eso?—No... —respondió despacio—. Me dijo que estaba resignada... Solo quería saber cómo era ella.Aquellas palabras le atravesaron el pecho.Resignada...Jamás había querido que Melani pensara algo así.—Dile que no hay nadie.Gaela so





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