Gaela llegó a la Escuela Naval con el corazón latiéndole tan fuerte que parecía querer escapar de su pecho.
La emoción se reflejaba en cada paso que daba.
Era el primer día de la vida que ella misma había elegido.
Sonrió sin poder evitar recordar la conversación que había tenido con su familia apenas unos días antes.
—Mi pequeño rayo de sol... ¿no podrías estudiar algo un poco más... normal? —preguntó Anghelo por enésima vez, observando a su hija con evidente preocupación.
Gaela soltó una peque