Los primeros rayos del sol de la mañana se filtraron suavemente por el gran ventanal de la suite principal, tiñendo las sábanas de seda gris de un tono dorado. Anastasia comenzó a despertar lentamente, sintiendo una calidez y una paz hermosa que jamás había experimentado en su vida. Estaba completamente acurrucada contra el cuerpo imponente de Alaric, con la cabeza apoyada en su pecho firme y uno de sus brazos fuertes rodeándola con una ternura protectora. El aroma a madera y menta de él la env