Nohemi se despertó y encontró la cama vacía. El sol entraba por la ventana iluminando lo suficiente para confundirla con respecto a la hora. El reloj de su móvil indicó que eran las once de la mañana, comprendió que Brian se había ido al trabajo como de costumbre, y no le avisó para no despertarla.
Rodó sobre la cama, descansando su cuerpo desnudo sobre el lado de su novio que ya se encontraba frío.
Las sensaciones placenteras eran obvias, y cada estallido de placer cuando se acoplaron eriza