Zeke notó que Nohemi parecía en un estado adormecido y vulnerable. Se dejaba guiar y manejar por él, asintiendo o negando a sus preguntas solo con leves movimientos de su cabeza.
Cuando llegaron al vestíbulo, la pelirroja recuperó un poco la concentración, como si hubiese despertado de un letargo. Miró el auto frente a ellos en la entrada del hotel y luego al hombre que sostenía la puerta del carro esperando con paciencia a que entrara.
Al principio se sintió un poco confundida, el vehículo de