Atravesar la entrada de la cueva se sintió similar al viaje entre la puerta del palacio de jade al mundo de Yue; sin embargo, esta vez se sintió menos aprensiva y la experiencia duró menos.
Cuando llegó al final del camino, ante sus ojos apareció un lugar hermoso, pero al mismo tiempo parecía un tanto tenebroso.
Al ver su expresión, Hécate soltó una risita y descansó su brazo sobre el hombro de Nohemi.
―Soy la diosa de la oscuridad ―habló con un tono alegre―. Mis dominios se encuentran en el In