—La verdad, que tenía ganas de nadar y busqué en línea acerca de lugares donde pudiera hacerlo y encontré este. Además, no sé por qué te molesta mi presencia. ¿Tan mal te caigo? ¿Cómo está Kitty?
Él metió las manos en sus bolsillos y luego le pasó una toalla, de alguna manera, no le gustaba que otros la viesen así.
—Deberías taparte, estás muy expuesta. ¿No te parece?
—He posado con menos ropa que esto, estoy orgullosa de mi cuerpo, no tengo porque esconderlo.
—Te crees mucho ¿Por qué estás delgada? Esas son tonterías. —Recordando las veces en que su querida Eve se tapaba así misma cuando él la veía desnuda, la mujer que deseaba hacer el amor a oscuras, la mujer que era tan hermosa que no se daba cuenta.
—Yo no dije que estuviera orgullosa, siendo delgada. Yo dije que estoy orgullosa de mi cuerpo, tengo la fiel convicción de que, delgada o con volumen, mientras me quiera tal como soy, debo estar orgullosa de cómo luzco, con curvas o sin ellas, me amo.
—Como sea. Lo digo porque más t